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AVANZANDO CON UNA RESPUESTA SÓLIDA Y RESILIENTE: El enfoque de América Latina y el Caribe frente al VIH en 2025

  • communicationslac
  • 19 ene
  • 10 Min. de lectura

Actualizado: hace 5 días

UNAIDS LAC UPDATE - DICIEMBRE 2025/ENERO 2026


En 2025, América Latina y el Caribe enfrentaron una convergencia de desafíos en la respuesta al VIH: reducciones abruptas en el financiamiento internacional, una crisis de prevención cada vez más profunda entre las poblaciones clave, barreras de precios para acceder a tecnologías de prevención del VIH —incluyendo inyecciones dos veces al año para prevenir la infección— y una escasez de inversiones en servicios liderados por las comunidades y su participación efectiva. A pesar de estos retos, la región ha demostrado resiliencia, innovación y un compromiso sólido con la equidad y los derechos humanos.


Le invitamos a conocer más sobre el VIH en la región y cómo estos pilares están orientando la respuesta regional: inversión en VIH y sostenibilidad, innovación y acceso a la prevención, y empoderamiento comunitario.


Inversión en VIH y Sostenibilidad


La crisis de financiamiento de 2025 ha sacudido la respuesta al sida en todo el mundo y en la región, generando fuertes interrupciones en la prevención del VIH y en los servicios liderados por comunidades, especialmente para las poblaciones más vulnerables. Los recortes repentinos en la cooperación internacional han profundizado las brechas existentes. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) estima que la asistencia externa en salud podría caer entre un 30 % y 40 % en 2025 en comparación con 2023.


Desde febrero de 2025, ONUSIDA ha llamado a los líderes a reafirmar la solidaridad y mantener la cooperación internacional, ya que el financiamiento doméstico no puede crecer lo suficientemente rápido para llenar el vacío. Aunque América Latina es la región con el mayor nivel de financiamiento nacional para la respuesta al VIH, la mayoría se concentra en el tratamiento, mientras que en prevención persiste una brecha significativa. Por ello, los compromisos con una reestructuración urgente y significativa de la deuda pública son esenciales para liberar recursos actualmente limitados por el reducido espacio fiscal en muchos países.


En respuesta, la región ha priorizado la sostenibilidad. Una herramienta unificada de Índice y Hoja de Ruta de Sostenibilidad, desarrollada junto con el Fondo Mundial de Lucha contra el SIDA, la Tuberculosis y la Malaria, PEPFAR y el Consejo de Ministros de Salud del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA), está guiando hoy a los países del SICA en tiempos turbulentos.


Recientemente nos unimos a los ministros de Salud de los países del SICA para reforzar el compromiso de aumentar las inversiones nacionales en la respuesta al VIH, y nuestra Directora Regional, Luisa Cabal, acompañó al ministro de Finanzas de Guatemala, Jonathan Menkos, en un llamado a mantener el apoyo y la financiación gubernamental, publicado en forma de artículo de opinión el marco del Día Mundial del Sida 2025.

 


Guatemala se ha centrado en fortalecer las capacidades de la sociedad civil en presupuestos públicos, mientras que República Dominicana ha implementado análisis de costos para organizaciones de la sociedad civil. La Herramienta Rápida de Financiación del Sida (conocida por sus siglas RAFT) de ONUSIDA está apoyando la toma de decisiones en Guatemala, Jamaica, El Salvador y República Dominicana mientras los países se adaptan a la disminución de la cooperación internacional.


Innovación, Integración y Acceso a la Prevención


Los servicios de prevención, ya bajo presión antes de la crisis financiera, han sido los más afectados en 2025. La reducción en el acceso a herramientas como la PrEP y las pruebas autoadministradas para poblaciones clave ha dejado una brecha creciente de protección para cientos de miles de personas.


Aunque la innovación avanza, la mayoría de los países de la región han sido excluidos de la lista de naciones autorizadas para acceder a inyecciones semestrales sin patente para prevenir el VIH, como el lenacapavir. El Equipo de Apoyo Regional de ONUSIDA para LAC y los equipos nacionales han sido firmes en defender la necesidad de que estas nuevas tecnologías sean accesibles y asequibles a todas las personas y países.


La región está realizando esfuerzos para acelerar la implementación de nuevas herramientas de prevención, incluyendo las directrices nacionales para la profilaxis preexposición (PrEP) y el desarrollo de la estrategia Eliminación de la Transmisión Maternoinfantil Plus (ETMI Plus) 2025–2030 en Guatemala, con el apoyo de ONUSIDA, la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), la sociedad civil y el Fondo Mundial.


En junio de 2025, Centroamérica dio un paso decisivo hacia la equidad en salud con la aprobación de un plan de acción transfronterizo sobre VIH, sustentado en la Resolución 16-2023 del Consejo de Ministros de Salud del Sistema de la Integración Centroamericana (SICA/SE-COMISCA). Desarrollada durante 18 meses, esta iniciativa busca garantizar que las personas en movilidad —a menudo entre las más vulnerables— puedan acceder a servicios de VIH de calidad dondequiera que se encuentren. El plan prioriza la atención armonizada, el seguimiento robusto de datos y los acuerdos binacionales para mantener los compromisos a través de las fronteras. Liderada por el Mecanismo de Coordinación Regional de SE-COMISCA y respaldada por agencias de la ONU, la estrategia ya está siendo reconocida como un modelo para otros esfuerzos subregionales en salud y migración en América Latina y el Caribe.



En agosto de 2025, Brasil reunió a expertos y organizaciones —incluyendo a ONUSIDA, la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) y el Ministerio de Justicia— para abordar el estigma y la discriminación persistentes que enfrentan las personas que viven con VIH en el sistema penitenciario del país. La colaboración dio lugar a la elaboración de un cuestionario y una guía ético-metodológica diseñada para identificar barreras en la prevención, el diagnóstico y la atención. Se prestó especial atención a los asuntos de género, con énfasis en el impacto desproporcionado que estas barreras tienen sobre las mujeres.


Desde 2022, Argentina se ha posicionado como un modelo de liderazgo de los gobiernos locales mediante la creación y el fortalecimiento de programas municipales de VIH, con un enfoque en estrategias de prevención combinada y capacitación intersectorial. Desde su lanzamiento en noviembre de 2024, la Red Nacional de Municipios Comprometidos con la Respuesta al VIH ya incluye 61 municipios. La red busca compartir buenas prácticas y coordinar esfuerzos entre los municipios, con el apoyo de ONUSIDA, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), la OPS y las autoridades nacionales.



Pasando a Perú, el proyecto CRECE, sigla de “Comunidades Resilientes y Empoderadas que Combaten la Exclusión”, marca un nuevo y decidido capítulo en la lucha de la región por la igualdad y los derechos humanos. Lanzada en abril de 2025, esta iniciativa de tres años está dirigida a poblaciones históricamente excluidas y en situación de vulnerabilidad en el país personas LGBT trabajadoras sexuales y mujeres migrantes y mujeres en situación de riesgo o vulnerabilidad frente a la trata de personas. Respaldado por una inversión de 2,3 millones de dólares estadounidenses, CRECE aborda barreras estructurales que limitan el acceso equitativo a los derechos y los servicios, enfrenta fortaleciendo a las organizaciones de base, capacitando a funcionarios públicos y desarrollando campañas innovadoras para promover la convivencia, el respeto y la no discriminación.


El proyecto también contribuye al fortalecimiento de políticas públicas basadas en evidencia y en estándares internacionales de derechos humanos, a través de procesos de investigación, incidencia y monitoreo liderado por comunidades, promoviendo al tiempo la articulación con autoridades e instituciones públicas para fortalecer el tejido social, el diálogo y la convivencia democrática basada en los derechos humanos, con miras a un impacto sostenible. En un momento en que diversos retrocesos normativos y sociales desafían el trabajo de la sociedad civil, CRECE se presenta como una respuesta oportuna—destinada a beneficiar a más de 31.000 personas en Lima, Callao y Tumbes, reforzando el compromiso de Perú con los derechos humanos, las metas globales de sida y los Objetivos de Desarrollo Sostenible.



En Ecuador, ONUSIDA, la OPS y aliados lideraron un simposio regional que reunió a programas nacionales de VIH, sociedad civil y expertos técnicos de toda América Latina. El encuentro avanzó hacia consensos sobre la prevención del VIH, promovió su integración en la atención primaria en salud y fortaleció la sostenibilidad de la respuesta, con un enfoque especial en el financiamiento doméstico y el liderazgo comunitario. El simposio también destacó el Plan Andino para Reducir el Estigma y la Discriminación relacionados con el VIH, alineando prioridades nacionales y regionales. Como parte del apoyo continuo de ONUSIDA al trigésimo aniversario del Grupo de Cooperación Técnica Horizontal (conocido por su sigla GCTH), una plataforma regional de autoridades de sida y redes de sociedad civil, este evento ejemplificó el intercambio de conocimiento, la planificación conjunta de la ONU y la inclusión de voces comunitarias en la definición de estrategias.



Y en Haití, agentes de policía comunitaria y primeros respondedores de la región de Grande Anse recibieron capacitación especializada sobre VIH, violencia basada en género y estrategias de prevención. Liderado por ONUSIDA y socios como la Organización de los Estados Americanos (OEA) y la organización comunitaria Serovie, el programa fortalece la capacidad de las fuerzas del orden para apoyar a poblaciones vulnerables, promover prácticas seguras y fomentar la confianza. Ahora, los oficiales están mejor preparados para entregar herramientas de prevención e información, situando a las comunidades en el centro de los esfuerzos de salud pública y seguridad.


Comunidades en el centro


La acción liderada por comunidades sigue siendo el eje central de la respuesta regional. Pero los servicios para poblaciones clave —hombres que tienen relaciones sexuales con hombres, trabajadoras sexuales, personas que se inyectan drogas y personas trans— se han visto gravemente afectados, poniendo en riesgo avances importantes en alcance y atención.



En junio de 2025, ONUSIDA lideró una misión de alto nivel a México para unirse a socios nacionales en el lanzamiento de la Red Nacional de Respuesta al VIH, una plataforma innovadora que articula gobierno, sociedad civil y organismos internacionales para acelerar el progreso hacia poner fin al sida como amenaza de salud pública. Basada en los pilares de prevención, tratamiento y derechos humanos, esta iniciativa colaborativa está preparada para ayudar a México a cerrar brechas en prevención, diagnóstico y tratamiento, e inspirar a la región asegurando que nadie se quede atrás en el camino hacia 2030.

 

Durante la misión, ONUSIDA interactuó directamente con organizaciones de la sociedad civil activas en CONASIDA, reafirmando el papel indispensable de las comunidades en un buen gobierno del VIH. El equipo también se reunió con miembros de la Cámara de Diputados que impulsan reformas legislativas para despenalizar la transmisión del VIH, un paso esencial para desmantelar el estigma y avanzar hacia una respuesta basada en evidencia científica y en el respeto de los derechos humanos. Estos esfuerzos subrayan el renovado compromiso de México con un enfoque multisectorial, inclusivo y basado en derechos humanos, marcando un ejemplo sólido para la región en un momento en que la solidaridad y la innovación son más cruciales que nunca.


ONUSIDA también ha colaborado con organizaciones comunitarias, brindando apoyo en fortalecimiento de capacidades y en incidencia estratégica. Un gran ejemplo es el proyecto Escuela de Liderazgo, una iniciativa emblemática de la Red Juvenil LAC, que ha formado a más de 1.000 jóvenes en los últimos años. Desarrollada con el apoyo de ONUSIDA, el UNFPA, UNICEF y el Programa de Naciones Unidas para el Medioambiente (PNUMA), la red reúne a más de una docena de organizaciones que trabajan en salud sexual y reproductiva, derechos LGBTIQ+, empleo, empoderamiento de género y agendas ambientales.


Basándose en su experiencia en formación de liderazgo juvenil, la Red Juvenil LAC, en alianza con la ONG Más que Tres Letras (Colombia), ha sido un actor clave en el proyecto “Fortalecimiento de Comunidades LGBTI y Movilización de Alianzas Efectivas”, financiado por la cooperación del gobierno de Alemania, a través del lanzamiento de la Escuela de Periodismo Inclusivo para impulsar voces LGBTIQ+ y promover narrativas éticas e inclusivas.


Otros esfuerzos colaborativos han buscado posicionar las necesidades de las mujeres en la respuesta, presentando análisis de datos que muestran avances y retos desde la adopción de la Plataforma de Acción de Beijing hace 30 años. ONUSIDA apoyó a organizaciones comunitarias que participaron en la Conferencia Regional sobre la Mujer en México, la cual resultó en el Compromiso de Tlatelolco, que incluye referencias específicas a mujeres que viven con VIH, poblaciones LGBTIQ+ y protección social.


A través de un apoyo interagencial de ONUSIDA, UNICEF, UNFPA y la OPS/OMS, la Comisión Internacional de Mujeres Viviendo con el VIH (conocida por sus siglas en inglés ICW) lideró un estudio regional sobre las experiencias de mujeres viviendo con VIH en el acceso a información sobre lactancia materna en América Latina y el Caribe. El estudio documenta cómo las mujeres con VIH viven la atención en salud al tomar decisiones sobre la alimentación de sus hijos. El informe se encuentra en su etapa final de edición y será publicado en 2026..

 

A nivel nacional, iniciativas como Proyecto Vida en Guatemala, MUDE en República Dominicana y las pruebas comunitarias de autodiagnóstico en El Salvador han fortalecido las respuestas multisectoriales frente a la violencia basada en género, el empoderamiento legal y el acceso a justicia y servicios de salud para poblaciones clave. En el Caribe, gracias al trabajo de comunidades, el poder judicial de Santa Lucía derogó leyes que criminalizaban las relaciones entre personas del mismo sexo; y en Jamaica, la iniciativa “Beyond Labels” está actualizando políticas laborales y ampliando el acceso a pruebas de VIH. Además, encuestas comunitarias sobre estigma en Trinidad y Tobago y Guyana han orientado reformas de política pública.



En Haití, una iniciativa liderada por ONUSIDA en la región de Grande Anse fortaleció las capacidades de mujeres que viven con VIH y trabajadoras sexuales en cultivo de yuca y emprendimientos agroalimentarios. A través de capacitación y apoyo específico, las participantes están aprendiendo a procesar y comercializar productos derivados de la yuca, acceder a microcréditos y adoptar prácticas sostenibles y ecológicas. Este proyecto, coordinado por ONUSIDA con apoyo de ONU Mujeres y la FAO, impulsa el empoderamiento económico y la resiliencia de mujeres en el corazón de la comunidad.



Nuestro Llamado a la Acción


El Equipo de Apoyo Regional de ONUSIDA para LAC celebra el liderazgo de todos los actores en la región e insta a los socios a mantenerse firmes con América Latina y el Caribe en este momento crítico.


La solidaridad continua, la inversión en innovación, la sostenibilidad y la integración del VIH en los sistemas de atención primaria, así como el apoyo al liderazgo comunitario, son esenciales para mantener la meta de poner fin al sida para 2030 al alcance.


Las decisiones que tomemos hoy definirán el futuro de millones en la región en los próximos años. ¡Acompáñenos en la visión que guiará la nueva Estrategia Mundial contra el Sida 2026–2031!



 
 
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